
La Unión, municipio que debe su nombre a la unión en el año 1868, de Herrerías y el Garbanzal, está habitada desde la época carthaginesa, desde hace más de dos milenios. Según la leyenda ibérica, un habitante de Mastia llamado Aletes descubrió las minas de plata del Cabezo Rajado, por lo que fue divinizado y se le edificó su propio templo en el actual Cabezo de los Moros.
En la época púnica, las minas de plata de La Unión constituyeron junto con el esparto de la comarca cartagenera, el principal sostenimiento de la guerra contra Roma. Acuñando con la plata de sus minas, las monedas con las que se pagaba a los mercenarios púnicos. El poblado donde habitaban trabajadores y esclavos de estas minas fue el inicio de La Unión. En esta época, se llegó a extraer una cantidad de 300 libras diarias de plata.
Una vez conquistada la península por los romanos, las minas tuvieron un nuevo apogeo, quedando parte de su riqueza en la comarca y parte en Roma, constituyendo el poblado de Portman (Portus Magnus), la principal salida de minerales de La Unión, alcanzando en esta época y hasta finales del Imperio los 50.000 habitantes.
Desde finales del Imperio y hasta el siglo XIV, La Unión entra en decadencia junto con todo el litoral, debido sobre todo a las continuas invasiones bárbaras, bizantinas y musulmanas y a las correrías de los piratas que asolaban las poblaciones del Sureste Español.
En el siglo XIV comienza la explotación oficial de la minería Unionense, que conocerá su mayor esplendor en el siglo XIX y principios del XX, siendo repoblada por Fernando VII a cargo de personal proveniente de Andalucía, poco después fue nombrada ciudad oficialmente durante el reinado de Isabel II.
De esta época datan sus principales atractivos arquitectónicos, la iglesia del Rosario, el Mercado Público o la Casa del Piñón, contribuyendo también a un nuevo enriquecimiento de toda la comarca. En esta época se desarrollan los trenes mineros de vía estrecha que comunicaban El Estrecho, La Unión y El Llano con Cartagena, a la vez que se desarrollaron en el norte de España. El primero de ellos, de la compañía inglesa The Carthagena and Herrerias Steam Tranways Company Limited, data del año 1862.
A mediados del siglo XX, concretamente a partir del año 1942, La Unión conoce su último auge minero, fruto de las técnicas modernas de explotación y lavado de minerales, que reutilizaban zonas explotadas y abandonadas en las épocas anteriores, aprovechando los materiales de desecho abandonados por sus antiguos pobladores.
Finalmente, en el último cuarto del siglo XX, decae definitivamente el sector minero en esta ciudad, centrándose la economía de La Unión en la industria, la construcción y los servicios, quedando en la actualidad la población en unos 14.500 habitantes.